Un proyecto acotado, armado alrededor de decisiones concretas y restricciones reales de operación.
Reservas de temporada alta en localidades con conectividad intermitente, donde el enlace satelital de ARSAT convive con tramos de fibra recién iluminados.
Turnos, cupos por franja y confirmación diferida para puestos de atención que no siempre están en línea.
Sin dependencia de conexión permanente: el flujo tiene que cerrar aunque la ventana de sincronización llegue tarde.
El punto de partida era simple de describir y difícil de sostener en la práctica. Durante los meses de mayor demanda, los cupos se asignaban por teléfono, planilla y mensajes sueltos, y cada sede llevaba su propio criterio. Cuando la conexión caía a media mañana, la información quedaba partida entre dos o tres versiones y alguien terminaba resolviendo por su cuenta. No era un problema de falta de herramientas: era un problema de orden y de acuerdos entre quienes atienden el mostrador.
La decisión inicial fue no reemplazar todo de una vez. Se acordó un flujo mínimo: qué se reserva, quién confirma, cuánto dura una retención y qué pasa cuando dos pedidos caen en la misma franja. Ese acuerdo se escribió antes de tocar cualquier pantalla, porque sin él cualquier sistema iba a heredar la misma confusión.
Se trabajó por etapas cortas, con una sede piloto y una segunda sede como control. La primera versión del flujo dejaba fuera la confirmación automática y obligaba a un paso manual de cierre al final del día. Fue a propósito: preferíamos ver dónde se rompía antes de automatizar algo que todavía no entendíamos del todo.
Los ajustes salieron de observar el mostrador, no de una reunión. Aparecieron cosas concretas: cupos que se liberaban antes de tiempo, franjas que nadie usaba, y un turno de la tarde que siempre quedaba sobrecargado. También quedó claro que el personal necesitaba ver el estado de cada reserva de un vistazo, sin abrir tres pantallas distintas.
El flujo final ordena las reservas por franja, marca las retenciones vencidas y deja un registro de quién confirmó cada cupo. La sincronización con la sede central corre en segundo plano y no bloquea la atención cuando el enlace está caído. En la práctica, el cambio más visible no fue técnico: fue que las dos sedes empezaron a usar el mismo criterio para decidir quién entra primero.
Quedan cosas pendientes. La confirmación automática sigue en pruebas y hay franjas donde el criterio todavía se discute. Lo dejamos así a propósito, porque forzar una regla única en temporada alta suele terminar en excepciones que nadie documenta. El siguiente paso es revisar los datos de la próxima temporada antes de tocar el resto.
Cada informe sobre fibra óptica, nodos de ARSAT o ramales de trenes de cercanía pasa por una revisión editorial antes de publicarse. No es un blog de opinión: contrastamos datos de obra, frecuencias reales y reportes de cooperativas antes de escribir una línea.
Cubre tendidos de fibra en la Patagonia y el NEA desde hace años, con foco en los tramos que todavía dependen del enlace satelital. Escribe sobre lo que ve en recorridas de obra, no sobre lo que anuncian los comunicados.
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